Donde el ser humano, es lo primero

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La familia, ha devenido en estos días, protagonista especial por todo cuanto habrá de potenciarse cuando con responsabilidad y madurez estampemos el Sí al Código por el bienestar de hombres, mujeres y niños.

Este es un momento histórico que nos involucra a todos, un proceso que dejará sus huellas y trascenderá a otros siglos. Basta solo un poco de raciocinio para percatarnos de su importancia, para saber cuán asegurado estará el futuro de nuestros hijos y el rol que asumirá cada uno de los componentes del núcleo básico.

No se trata solo del tema recurrente referido a las preferencias de sexo, que es algo inherente a cada individuo con libre inclinación.
El Código que los cubanos aprobaremos va mucho más allá, por su manifiesta protección a las familias, por su humanismo y solidaridad; es la garantía de un futuro sólido porque los derechos no se eliminan, se multiplican.

Entre otros postulados básicos están: la posibilidad de elegir cómo distribuir nuestros bienes y destinarlos a quienes realmente los merezcan; le otorga derecho a los abuelos sobre los nietos y los ancianos pueden elegir quien los cuide. También considera lo relacionado con el vientre solidario, para propiciar el advenimiento de nuevos seres con iguales derechos.

El Código anterior contemplaba lo referido a la Patria Potestad, algo obsoleto que se aplicaba en siglos pasados y muy distante de la realidad de nuestro país. En lo adelante se cambia el término por responsabilidad parental, que implica continuar obedeciendo a los padres, pero con el justo respaldo en contra del maltrato.

Muchas más consideraciones recoge este documento, donde el afecto adquiere un valor jurídico, no por casualidad, se le ha definido como el Código de los Afectos y es que el amor preside todas sus determinaciones con un fundamento esencial: la justicia.

Es el tratamiento adecuado a la familia con los consabidos deberes y derechos en un sistema social, donde el ser humano, es lo primero.

“Son las familias como las raíces de los pueblos...” señaló nuestro apóstol José Martí y como todo su pensamiento, marca su impronta para la necesaria reflexión en tiempos que exigen una actitud más comprometida, inteligente y científica, una actitud que nos alistará en la historia al rubricar nuestro Sí.

El pueblo cubano cree y confía en su Revolución. Sabe que todo cuanto se hace es por su bienestar. Los apagones y las carencias alimentarias responden a otras razones que todos conocemos, y es absurdo cobrar cuentas al Código que persigue asegurar un destino mejor para las familias cubanas.

Más de 60 años de resistencia y dignidad, y seguimos haciendo camino al andar. La historia nos da una nueva oportunidad de demostrar cuán inteligentes y responsables somos; patentizar nuestra gratitud y develar cuánto hemos crecido espiritualmente con el paradigma permanente de nuestro Comandante en Jefe.

Fuente:Sierra Maestra

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